Trump amenaza con volar irán si no abre el estrecho de ormuz: el petróleo se juega en 24 horas

El ultimátum de Donald Trump a irán expira esta medianoche y el precio del crudo ya late como un tambor de guerra. O se levanta el bloqueo del estrecho de Ormuz o, según el propio expresidente, «lo volamos todo y nos quedamos con el petróleo». La frase suena a cowboy, pero detrás hay 21 millones de barriles que cada día atraviesan ese cuello de botella y un plan B que, según fuentes del Pentágono, lleva meses sobre la mesa.

Teherán responde con cuatro aviones derribados y un dron sobre abu dabi

La Guardia Revolucionaria asegura haber abatido cuatro cazas F-15 en menos de 24 horas y estrenado un dron «kamikaze» que ha impactado en un rascacielos de la capital emiratí. Los vecinos grabaron selfies desde sus balcones antes de ser arrestados. La ironía: en plena Semana Santa, los fieles de la plaza de San Pedro rezaban por la paz mientras el cardenal Pizzaballa celebraba a puerta cerrada en Jerusalén por «restricciones de seguridad».

La cuenta atrás la marca Trump, pero la partida la juegan otros. El Cairo pide «sensatez», Omán medía en secreto y la OPEP+ anunció un aumento simbólico de 206.000 barriles que no podrá aplicar mientras el estrecho esté cerrado. El mensaje es claro: el mercado del petróleo ya no se rige por la oferta y la demanda, sino por la retórica de un hombre que quiere volver a la Casa Blanca.

En el sur del líbano, la guerra se mide en vidas cortas: una niña de cuatro años y siete bombardeos por hora

En el sur del líbano, la guerra se mide en vidas cortas: una niña de cuatro años y siete bombardeos por hora

Israel no espera. El domingo arrasó un pueblo del sur libanés donde la última víctima llevaba zapatillas rosa. Mientras, en Beirut, los hospitales cuentan cadáveres por plantas: cuatro muertos, 39 heridos, una destrucción que las ONG califican de «sistemática». El Ejército libanés confirmó su primer soldado muerto; no había cumplido los 25 años.

La región respira humo y promesas rotas. En Ucrania, los drones rusos cruzan el cielo como estrellas fugaces que matan: 100 en una noche, 17 impactos, tres heridos en Odesa. Kiev devuelve el golpe contra refinerías en Nizhni Nóvgorod y un oleoducto en el mar Báltico. Zelenski habla por teléfono con el nuevo presidente sirio, otro heredero de guerra que aún huele a pólvora.

En la luna, cuatro astronautas miran el lado oculto y la tierra parece más lejana que nunca

Mientras la Artemis II entra en la esfera de influencia lunar, los astronautas confiesan que desde allí el planeta parece «frágil y dividido». El lunes sobrevolarán la cara que nunca vemos desde casa. Quizá encuentren la paz que aquí se nos escapa: la última vez que el ser humano estuvo tan cerca de la Luna, la Guerra Fría amenazaba con convertirla en ceniza.

El domingo de resurrección, el papa León XIV bendijo Urbi et Orbi sin citar guerras. No hizo falta: la plaza de San Pedro estaba llena de banderas que ya no alcanzan a cubrir los ataúdes. La clave está en el estrecho de Ormuz: si el petróleo fluye, la crisis se aplaza; si Trump cumple su amenaza, el precio del barril podría dispararse por encima de los 120 dólares antes de que acabe la Semana Santa. La historia se escribe en barriles, no en oraciones.