Trump aprieta el acelerador y ormuz se convierte en la cuerda de la guerra
Washington quiere que otros limpien su pelea. Donald Trump exigió a los aliados que aún no han firmado su ofensiva contra Irán que «tomen» el estrecho de Ormuz con «coraje». La frase suena a guiño de bar, pero detrás hay un riesgo real: un quinto del petróleo mundial pasa por ese kínder de buques. La orden llega mientras el Consejo de Seguridad de la ONU se reúne de urgencia tras la muerte de tres cascos azules en el Líbano y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, presume en voz alta de su visita exprés a las tropas: «Los soldados me pidieron bombas más grandes». La escalada ya tiene precio: el galón de gasolina en EE. UU. superó los 4 dólares por primera vez desde 2022.
La luna como refugio de la tierra
Mientras el planeta se ajusta el cinturón de explosivos, la NASA ajusta parámetros de vuelo. A menos de 24 h del lanzamiento de Artemis II, la misión de diez días que orbitará la Luna se perfila como la única noticia que no huele a pólvura. El astronauta no lleva fusil, solo un traje blanco que parece promesa de futuro. Quizá la lección esté ahí: cuando la política terrestre se vuelve inhábil, la órbita lunar deviene observatorio de lo que podríamos ser.
En Caracas, la opositora María Corina Machado, flamante Nobel de la Paz, entra hoy al Departamento de Estado a las 10:00 hora local. La foto con Marco Rubio será la constatación de que el reconocimiento internacional ya no depende de los palacios nacionales, sino de la agenda ajena. La OEA, por su parte, le exigió a Venezuela transparencia en la elección del fiscal y del defensor del pueblo; un llamado que suena a eco gastado en un país donde la institucionalidad lleva años en terapia intensiva.

El otro bloqueo, el de la vida cotidiana
El petrolero ruso Anatoli Kolodkin atracó en Matanzas con 740 000 barriles de crudo. Bandera de Moscú, destino La Habana: un salvavidas que llega cuando Cuba pasa más horas a oscuras que con luz. Casi la mitad de las antenas de telecomunicaciones caen con cada apagón; la isla se comunica por silencios. Uruguay responde con toneladas de alimentos que zarparán desde México. La solidaridad regional ya no espera acuerdos diplomáticos, solo barcos que partan.
En Florida ejecutaron a James Duckett, expolicía condenado por violar y asesinar a una niña de 11 años en 1987. Quinta inyección letal del año en el estado y la sensación de que la pena capital se ha vuelto rutina de agenda. Mientras tanto, el Tribunal Supremo de EE. UU. dictaminó que los estados no pueden prohibir las «terapias de conversión» para menores, una práctica que la ONU califica de tortura. La noticia pasó desapercibida entre misiles y precio del crudo; la barbarie también tiene estrategia de medios.
Apple cumple 50 años y lo hace sin nostalgia. La empresa que nació en 1976 en un garaje de California ya no vende computadoras, sino hábitos. Wall Street cierra marzo con los senos al aire: la guerra en Irán, el bloqueo de Ormuz y los ataques a oleoductos han disparado el Brent hasta los 92 dólares. El mercado no llora, especula.
La semaine santa llega y en La Viga, el mercado de pescado más grande de América Latina, los mexicanos negocian precios de mero y camarón como quien pacta con la inflación. En Haití, el grupo armado Gran Grif dejó 70 cadáveres en Artibonite y la futura misión de la ONU ya parece un remedio tardío. En Bolivia, el presidente Rodrigo Paz denunció una «mafia internacional» que roba y adultera combustible desde Chile, Argentina y Paraguay; la deuda externa del país se infla mientras el fuego interno consume reservas.
El fútbol aún salva espacios. Argentina recibe a Zambia en un amistoso que sirve de ensayo para el Mundial 2026; la pelota no entiende de sanciones. En Perú, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga se miden en el penúltimo debate presidencial. La derecha se mira al espejo y el espejo devuelve una sociedad partida. En Brasil, Lula despide a la mitad de su gabinete para que empiece la campaña. La política latinoamericana se ha vuelto un reality de supervivencia donde el premio es llegar al día siguiente.
El mundo respira en cámara lenta. Mientras unos miran la Luna, otros cuentan los muertos. La diferencia está en quién tiene telescopio y quién tiene féretro. La historia no pregunta si estamos listos; simplemente sigue y nos arrastra.