Trump firma el cheque que faltaba: 50.000 guardias de la tsa cobran tras 45 días sin sueldo

La cola daba la vuelta a la terminal. Cuatro horas de pie, ni una silla libre, los niños llorando y los vuelos despegando sin ellos. El viernes, 3.560 agentes de la TSA faltaron al trabajo: 12,4 % del personal. El lunes, la misma fila se redujo a veinte minutos. El cambio tiene nombre: una orden de emergencia firmada por Donald Trump que obliga a pagar a los guardianes del cielo estadounidense aunque el Congreso siga en stand-by.

El viernes negro que obligó a trump a mover ficha

Baltimore, Houston, Nueva York, Nueva Orleans y Dallas acumularon retrasos que ya no eran minutos; eron odiseas. En JFK, un tercio de los inspectores no se presentó. En los dos aeropuertos de Houston, la ausencia rozó el 45 %. La cifra habla por sí sola: 500 renuncias desde mediados de febrero. La Casa Blanca vio el colapso en directo y Karoline Leavitt, su portavoz, reconoció que la situación era “existencial” para la red aérea.

La orden presidencial desatasca solo una parte del problema. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó el lunes el ingreso de quince días de nómina atrasada y prometió completar el resto “cuanto antes”. Pero decenas de miles de empleados del DHS —aduana, bomberos, oficinas de migración— siguen sin cobrar. El cierre parcial del Gobierno lleva 45 días y el Congno ha movido ficha.

La trampa del capitolio: migración como moneda de cambio

La trampa del capitolio: migración como moneda de cambio

Los demócratas frenan la financiación plena del DHS hasta que no se revise el protocolo de uso de la fuerza de los agentes de Inmigración y Aduanas. El detonante: la muerte por disparos de Renee Good y Alex Pretti en Minneapolis. Los republicanos, por su parte, rechazaron el viernes el acuerdo bipartidista del Senado y aprobaron su propio proyecto para solventar el departamento al completo. El resultado: tablas y aeropuertos de por medio.

Mientras tanto, la temporada de vacaciones primaverales eleva el tráfico aéreo un 5 % respecto al año pasado. Para evitar un nuevo caos, cientos de oficiales de Investigaciones de Seguridad Nacional y agentes de inmigración han sido desplazados a catorce aeropuertos. Son refuerzos temporales, pero nadie sabe hasta cuándo. La Casa Blanca asegura que permanecerán “hasta la total normalización”, una fecha que depende de un Capitolio que ni se molesta en sentarse.

El mensaje es brutal: la seguridad aérea de la primera potencia mundial ha dependido de una hoja firmada el viernes. Y la próxima nómina vence en quince días.