Turull: la audiencia nacional busca el escarnio con pujol

Jordi Turull ha lanzado una bomba: la Audiencia Nacional, lejos de reconocer la imposibilidad de juzgar al expresident de Cataluña, Jordi Pujol, busca una venganza palomera. La acusación, desatada en X, es contundente: un escrúpulo teatral para silenciar la figura de Pujol, que ya sufría demencia.

Un juicio perverso y desfasado

Un juicio perverso y desfasado

La decisión de eximir a Pujol, basada en su estado de salud, no es una cuestión de justicia, sino una maniobra política. Según Turull, la Audiencia Nacional, en lugar de aceptar la realidad, “quería escarnio y venganza”. La sentencia, dictada por José Ricardo de Prada, declara a Pujol “fuera del juicio”, una medida que, en su opinión, es “el mal ya hecho”.

La reacción de Turull es visceral: “Ya lo sabían de sobras antes”. La acusación es clara: se busca deslegitimar a Pujol, un símbolo para Cataluña, sabiendo que su condición es tan precaria que afrontar un juicio sería una tortura innecesaria. El tribunal, según el líder de Junts, se ha servido de la demencia de Pujol como un arma para perpetrar una actuación digna de una obra de teatro macabra. No se trata de un proceso, sino de una burla.

La cifra que define la situación es la imposibilidad física de Pujol para defenderse. La Audiencia Nacional, en lugar de reconocerlo, opta por una estrategia que, en su juicio, busca un efecto propagandístico. Una jugada maestra de manipulación, que, según Turull, desvirtúa el sentido del juicio por la fortuna oculta en Andorra.

La situación es, en definitiva, un ejercicio de poder desmedido, un ataque a la dignidad de un hombre que, ahora, ya no puede defenderse. Y el silencio, en este contexto, es la mayor victoria para quienes buscan perpetrar esta injusticia.