Uma thurman convierte un ballet en campo de batalla: lindas y letales ya se puede ver
Las zapatillas de punta se tiñen de rojo. No de fusta, sino de sangre. Amazon Prime Video acaba de estrenar Lindas y Letales, un thriller donde cinco bailarinas estadounidenses usan sus arabesques y piruetas para destripar a unos mercenarios húngaros que las tienen acorraladas en una posada de Transilvania. El resultado es tan salvaje como hilarante.
El ballet como arma blanca
Vicky Jewson, la directora británica que ya se había jugado el tipo con Close (2019), vuelve a meter a mujeres jóvenes en una ratonera. Esta vez, en vez de proteger a una heredera, Maddie Ziegler, Lana Condor y compañía deben sobrevivir a Uma Thurman, una ex estrella del ballet convertida en anfitriona de un B&B que es en realidad la antesala de un mercado de órganos. Lo que parece un simple slasher adolescente se convierte en un ejercicio de coreografía coreográfica: cada salto se convierte en patada, cada giro en llave de estrangulamiento.
La gracia está en que las protagonistas no se transforman en Rambo de la noche a la mañana. Sus movimientos siguen siendo los de una bailarina: precisos, medidos, hipersensibles al ritmo. El guion de Kate Freund —88 minutos sin aliento— aprovecha esa precisión para quebrar huesos. Un fouetté puede abrir la nariz de un matón. Un pas de bourrée sirve para esquivar una bala. La violencia no se impone al ballet; se nutre de él.

Uma thurman, de beatrix kiddo a devora kasimer
La ex Kill Bill no necesita katana aquí. Su Devora Kasimer es una ex primaballerina que tras una lesión de rodilla montó un negocio de trapicheos y ahora selecciona a sus víctimas entre las jóvenes que llegan a su casa. Thurman habla con la voz ronca de quien ha perdido la gracia y la ha sustituido por venganza. En sus ojos se lee la certeza de que el mundo del arte es un negocio como otro cualquiera, solo que aquí el precio se paga en riñones.
Maddie Ziegler, la estrella de Sia que ya se codeó con la muerte en Music, lidera el grupo con la misma expresión glacial que la acompaña desde sus días de bailarina en los videoclips. Lana Condor, la Lara Jean de A todos los chicos de los que me enamoré, rompe con la imagen de niña buena y demuestra que puede clavar un tacón en la yugular sin despeinarse. El contraste generacional funciona: Thurman representa el pasado dorado y podrido del ballet; ellas, la supervivencia del presente.

El streaming que se come al cine de acción
Amazon ha decidido saltarse los cines y estrenar la película directamente en Prime Video. La jugada tiene lógica: Lindas y Letales es un producto diseñado para el scroll nocturno, para el maratón de viernes tras cuatro cervezas. No necesita taquilla; necesita trending topic. Y lo consigue: las coreografías de combate ya circulan en TikTok como reto viral. El ballet ya no es culto; es carnaza.
La crítica especializada ha partido la crítica en dos. Algunos la celebran como el newLa matanza de Texas con tutú. Otros la tildan de gimmick vacío. La verdad está en la pantalla: la película no aspira a redefinir el género, solo a ensuciarse las medias. Y en eso triunfa. El último plano es una bailarina cubierta de sangre que ejecuta un grand jeté sobre un cadáver. El mensaje es claro: el arte también mata, si se le enseña a apuntar.
