Un chico escondió el arma en un estuche de guitarra y mató a un compañero en la puerta del colegio

San Cristóbal despertó con el ruido seco de los tiros que nadie esperaba. A las 7.15, cuando los alumnos de la escuela 40 Mariano Moreno aún discutían los partidos del fin de semana, un adolescente sacó del estuche de una guitarra un arma de fuego, apuntó al azar y dejó a un compañero tendido en el piso del patio. El muchacho murió antes de que llegara la ambulancia. El agresor, de 15 años, fue reducido por dos preceptores. El motivo: una vendetta que nadie supo leer a tiempo.

La fachada amarilla del edificio, en la esquina de 25 de Mayo y San Martín, parece hoy una cicatriz abierta. Los árboles que la sombrean guardan el eco de los gritos. María José, madre de una alumna de tercer año, recibió el llamado de su hija mientras tomaba mate: «Mamá, están tirando». Colgó, salió descalza al asfalto y encontró a tres cuadras un río de batas blancas corriendo en desbandada. «Saltaban los cercos como si fuera una guerra», me dice todavía temblando.

El arma llegó disfrazada de música

Los chicos repiten la misma escena: el agresor entró sonriente, el estuche negro colgando del hombro. Nadie revisa mochilas a esa hora. El director, Mario Gómez, reconoció que el protocolo de ingreso es una ficción: un portero jubilado y una maestra voluntaria con una lista en la mano. Dentro del estuche, una pistola Bersa calibre 22 que el padre guardaba —supuestamente— con llave. La policía cree que el chico se llevó la llave del llavero familiar hace días.

El blanco fue un compañero de segundo año que, según la versión preliminar, lo había acusado de robarle un celular la semana pasada. La bala le entró por el tórax y salió cerca de la columna. Murió en el acto. Otros dos alumnos resultaron heridos al caer desde la ventana del aula de química: uno con fractura de tobillo, otro con corte de ceja que necesitó sutura.

El pueblo que ya no cree en las promesas

El pueblo que ya no cree en las promesas

San Cristóbal tiene 14.000 habitantes y una estación de tren que parece decorado. En la plaza central, los viejos jugan al truco y repiten que «esto antes no pasaba». Pero la estadística los desmiente: desde 2019 hubo cuatro amenazas similares en escuelas rurales de Santa Fe. El ministro de Seguridad provincial, Jorge Lagna, prometió «agentes de contención en cada institución» tras el caso de Armstrong en 2022. La promesa quedó en acta.

El intendente, José María Pedretti, salió a las 9.30 a pedir «calma» y anunció un operativo de requisa «exhaustivo» en todas las escuelas públicas. A mediodía, los padres ya sacaron a sus hijos. El 70 % del alumnado faltó esta tarde. La directora regional, Ana Pérez, admitió que no hay psicólogos asignados a la escuela 40 desde 2021. «Tenemos una maestra de apoyo que atiende 420 chicos», dijo entre murmullos.

En la puerta, una vecina deja velas y un cartón que reza: «¿Cuántos más?». La respuesta la tiene la pistola: en Argentina se cometieron 19 homicidios con armas de fuego en menores de 18 años en lo que va del año. La mitad involucró armas de sus propios padres.