Un coche se cuela entre la multitud en derby: sieto heridos y el miedo que regresa a la noche británica

Las luces de neón aún titilaban cuando el motor rugió. Era la 22.00 del sábado en Derby y la calle Babington Lane olía a cerveza barata y bravura juvenil. Entonces, un SUV gris —matrícula todavía sin confirmar— saltó la acera, se tragó dos farolas y arañó la fachada de un pub antes de convertir la estrecha calle peatonal en un túnel de gritos.

Siete cuerpos quedaron tendidos sobre el asfalto. Ninguno en riesgo vital, según el parte médico, pero todos con fracturas que tardarán meses en dejar de doler. El conductor, un hombre de 30 años nacido en la India y residente en Normanton, fue reducido por clientes del Mosh y arrestado doce horas después. La policía de Derbyshire lo acumula cargos de intento de asesinato sin querer hablar aún de terrorismo.

La cronología que nadie pidió

23.47 horas. El primer tuitero local sube un vídeo de 8 segundos: sombras corriendo, vidrios rotos, alguien grita «reverse!». 00.12. La cuenta oficial @DerbyshirePolice teclea: «No creemos que haya peligro continuo». 00.34. Empiezan los cierres preventivos en tres bares más. 01.05. Un testigo cuenta a la BBC que el coche «iba en zigzag, como si buscara a alguien». 08.00. El forense termina de fotografiar la huella de neumático que atraviesa la acera como una cicatriz negra.

La city council ha convocado extraordinariamente al comité de licencias para este lunes. El alcalde, Chris Poulter, promete «medidas drásticas» pero aún no las enumera. Mientras, los camareros recogen escobas y restos de copas; los dueños calculan pérdidas que rondan los 35 000 libras solo en cristalería.

En la cola de la estación de tren, una chica con vendaje en la muñeca confiesa que ya no quiere salir los fines de semana. «Antes era Manchester Arena, luego Londres Bridge, ahora esto», suspira. La frase huele a resignación británica: la misma que llenó flores afuera del London Rd cuando aún no había amanecido.

El dato que no figura en el parte

El dato que no figura en el parte

Desde 2017, el número de atropellos múltiples intencionados en Reino Unido se ha duplicado, según el Home Office. Solo en 2023 se abrieron 14 investigaciones similares. El perfil: varones entre 20 y 40 años, sin antecedentes y con carnet limpio. El patrón: noches de copas, zonas de ocio saturadas, un volante que deja de ser un volante para convertirse en arma.

La ministra del Interior, Suella Braverman, se apresuró a calificarlo como «incidente aislado» antes de que los forensics terminasen de levantar huellas. Pero en Derby la palabra «aislado» suena a burla: la ciudad lleva tres avisos de seguridad viaria en los últimos dieciocho meses y la mitad de sus bares carece de bolardos retráctiles.

El caso pasa ahora al Counter Terrorism Policing East Midlands, aunque la etiqueta «terrorismo» sigue entre paréntesis. El motivo real —celos, radicalización online, una simple pulsión suicida convertida en homicida— aún se cocina en un dossier sellado. Mientras, los forensics siguen midiendo la distancia entre el punto de impacto y la primera cámara de seguridad: 17 metros cegados, el tiempo justo para que un coche pase de 30 a 70 km/h sin que nadie lo frene.

La noche del sábado terminó con sirenas y con la cuenta del Mosh anunciando que «volverá a abrir el viernes con doble seguridad». La frase suena a promesa y a epitafio. En Derby, la juerga no se detiene; solo se adapta. Y cada vez cuesta más discernir si el siguiente ruido de motor es la banda sonora de una noche de juerga o el preludio de otra página negra en la crónica de lo que viene.