Un desliz de barro corta la romería y deja 30 peregrinos a la intemperie en la quebrada
Las campanas de Punta Corral aún no repicaban cuando la tierra se abrió paso entre la oscuridad y el río se tragó el sendero. Eran las 22.40 del domingo y los fieles que descendían desde el santuario —tras nueve horas de rodillas y cantos— se encontraron de bruces con un muro de lodo que les devolvía la noche entera.
La lluvia desató el alud en el angosto y el río comió el camino
El aguacero empezó como un susurro y terminó desencadenando un alud de rocas y sedimentos en el paraje El Angosto, a mitad de camino entre Tumbaya y el primer calvario. Ariel Mamaní, director provincial de Emergencias, resume el desastre en una frase que los lugares repetirán durante días: «El río había crecido y había comido». Lo que ayer era un estrecho sendero de ripio, esta mañana es un cañón de barro de dos metros de profundidad que corta la Quebrada como una herida abierta.
Entre los varados había enfermeros del SAME que atendían a los peregrinos, una familia de Salta con dos niños pequeños y un grupo de jóvenes que llevaban la imagen de la Virgen de Punta Corral en hombros. Pasaron la noche a 2 800 m de altura, bajo cero grados, protegiéndose con lonas de camión y oraciones que se mezclaban con el sonido del agua embravecida.

Cuerdas, palas y una red de satélites para sacarlos vivos
El rescate empezó cuando Guillermo Cárdenas, médico de cabecera del operativo, logró enviar un mensaje de texto desde un punto alto: «Camino intransitable. Necesitamos helicó». No llegó el helicóptero, pero sí 35 efectivos entre bomberos voluntarios de Maimará, Defensa Civil y la Policía de Jujuy que abrieron paso a machetazos y con piolets. Instalaron cuerdas de 40 m para vadear los cauces y cavaron canales de desagüe con palas que prestaron los trabajadores del dique de Cieneguillas.
A las 10.50 del lunes el último de los 30 evacuados pisó tierra firme en Tumbaya. Los recibió un hospital de campaña con ecógrafos portátiles, sueros térmicos y la conectividad satelital que permitió a los médicos de Jujuy interconsultar con traumatólogos de Buenos Aires. Ningún hueso roto, solo hipotermia leve y la culata de los zapatos destrozadas.

La romería no se suspende, pero cambia de ruta
El deslizamiento obligó a desviar el clásico recorrido por el Tunalito, un camino alternativo que añade dos horas de ascenso y obliga a cruzar dos fords del río Purmamarca. La Dirección de Recursos Hídricos advierte que el suelo sigue saturado y hay riesgo de nuevos desprendimientos. La respuesta política fue inmediata: el Gobierno de Jujuy desplegó 80 efectivos adicionales, duplicó los puestos sanitarios y prometió un puente modular antes del 15 de septiembre, cuando se celebra la fiesta patronal.
El vehículo que quedó sepultado —una camioneta blanca de chapa ABJ 834— sigue allí, medio inclinado, como una cruce metálica que recuerda que la montaña no entiende de fe ni de fechas. Los peregrinos ya vuelven a subir con sogas nuevas en los zapatos y la certeza de que la Virgen de Punta Corral este año escuchó sus oraciones desde el barro.
