Un domingo negro en la 10: cinco autos, un muerto y la ciudad que se detuvo
Las 4:58 de la madrugada del domingo. La autopista 10, arteria oriental de Los Ángeles, se convirtió en un campo de metal retorcido cuando cinco vehículos colisionaron en cadena. Un hombre de 30 años quedó atrapado entre hierros y no sobrevivió; otros tres —de 32, 26 y 24— fueron arrancados del lugar con vida, aunque la misma les quedó colgando de un hilo.
La franja que nunca duerme se paralizó
El tramo este, justo antes del bulevar Crenshaw, es zona de aceleración: conductores salen del letargo nocturno y aprietan el acelerador creyendo que la ciudad les pertenece. Ese error de cálculo —todavía sin explicación oficial— dejó cuatro carriles bloqueados durante cuatro horas y media. A las 9:30 reapareció el asfalto, pero no la calma: el California Highway Patrol tenía todavía fragmentos de parachoques repartidos como pistas de un rompecabezas que nadie quiere armar.
Los bomberos de Los Angeles Fire Department sellaron la escena con cinta amarilla y silencio. Rescatar al muerto les llevó menos tiempo que avisar a la familia. Mientras, en los hospitales cercanos, los tres heridos ingresaron en estado estable… y en observación permanente: los médicos saben que la estabilidad en la madrugada puede quebrarse al mediodía.

La investigación que nadie quiere alimentar
Velocidad, alcohol, distracción mecánica: la tríada clásica. Pero los peritos aún no firman ninguna. Revisan cámaras de tráfico que graban a 30 fps y, a esa velocidad, la diferencia entre un guiño y una embestida es de apenas tres fotogramas. El Los Angeles Times adelantó que el atestado se alargará días; los conductores implicados, aún sin nombre público, tendrán que recordar si pisaron el freno o el recuerdo de alguien que no estaba ahí.
La ciudad, entretanto, ya ha pasado página: la autopista vuelve a latir, los podcasts locales han llenado el aire de consejos para evitar “accidents during off-peak hours” y la cola del In-N-Out de la salida 13 recuperó su longitud habitual. Pero la estadística no perdona: en lo que va de año, la 10 ha cobrado 17 vidas, dos más que en el mismo período de 2023. Cada número es un coche que ya no circulará y una familia que recibirá una llamada que nunca programó en su agenda.
El CHP repite el mantra de siempre: “Mantenga la distancia, reduzca la velocidad, no use el celular”. El consejo suena a grabación; el asfalto, a disco rayado. El domingo negro de la 10 no cambiará la ley, pero hará que algunos conductores bajen un par de millas por hora… al menos hasta el próximo accidente. Porque en Los Ángeles la memoria dura lo que el tráfico en hora pico: cuatro canciones de radio y se olvida.
