Un huaico arrasa la vía al machu picchu y deja aislada la ruta amazónica

Las 4.30 de la madrugada en Mandor, a dos kilómetros de Aguas Calientes. Un ruido de trenes que nunca llegó: el deslizamiento de lodo y piedras arrastró rieles, durmientes y la promesa de un acceso alternativo a la ciudadela inca. PerúRail lo confirmó poco después: la ruta Machu Picchu-Hidroeléctrica quedó interrumpida hasta nuevo aviso. La fotografía que circula por los grupos de guías locales es demoledora: la selva se tragó la vía y con ella la 'ruta amazónica', la opción económica para miles de mochileros que llegan caminando desde Santa Teresa.

La vía de ollantaytambo aguanta el chaparrón

El corredor turístico por excelencia —el que une Ollantaytambo con el pueblo de Machu Picchu— sigue operando con normalidad. Es la vía fétida del Cusco: rieles que soportan el paso de doce trenes diarios y el peso de la economía regional. Pero hay un matiz: la Hidroeléctrica es la válvula de escape cuando el Valle Sagrado colapsa. Ahora esa válvula está rota.

Ferrocarril Trasandino, el concesionario de la línea, ya tiene ingenieros en el terreno. Calculan daños, miden desniveles y diseñan un plan de choque que, según fuentes internas, podría tardar entre 72 horas y una semana si las lluvias ceden. La temporada de lluvias en el Cusco no da tregua: enero y febrero dejaron 400 mm que saturaron la cordillera; marzo remata el ciclo con deslizamientos cada 48 horas.

El negocio que se resquebraja bajo el barro

El negocio que se resquebraja bajo el barro

Más allá del posteo de Instagram de turno, hay familias que viven de la mochila ajena. En Santa Teresa hay 42 hostales, 23 restaurantes y decenas de agencias que venden el 'Inca Jungle': bici, tirolesa y trekking de tres días que culmina en la Hidroeléctrica. El huaico de Mandor les corta el flujo de clientes de un plumazo. Guido Quispe, guía local, resume la jugada: «Perdemos 200 soles por cada turista que se queda en Cusco y coge el tren directo desde Ollanta.»

La municipalidad de Machu Picchu advierte: «Estamos coordinando con Protección Civil para abrir un sendero de emergencia por la vera del río Vilcanota, pero el terreno es inestable.» Mientras tanto, los operadores de la Hidroeléctrica reprograman reservas y ofrecen devoluciones parciales. El Ministerio de Cultura, por su parte, mantiene el aforo diario a la ciudadela en 4 500 visitantes; el problema ahora es cómo llegar.

La lección es clara: la montaña siempre gana. El tren puede ser moderno, el GPS exacto, el marketing impecable, pero un solo huaico devuelve el poder a la geología. Y el reloj corre: abril marca el inicio de la temporada alta. Si la vía no se restablece antes de Semana Santa, más de 15 000 pasajeros tendrán que buscar otra ruta o quedarse con la foto del pasaje sin usar.