Un martes loco: la luz se paga y te devuelven 3 euros por usarla a mediodía
Este martes 31 de marzo la factura eléctrica se vuelve un espejismo: entre las 15:00 y las 16:00 el mercado pagará -3,0 €/MWh, es decir, te devuelven dinero por encender la vitrocerámica. A las 21:00, la misma electricidad se dispara hasta 43,14 €/MWh. La diferencia es un abismo de 46 euros en seis horas, suficiente para que un hogar medio, si cocina a la hora exacta, ingrese 0,45 € en vez de desembolsar 6,50 €.
El oscilante mapa de precios por horas
El operador OMIE ha publicado un baremo que parece el electrocardiograma de un insomne. Madrugón económico: de 0:00 a 6:00 la luz se mueve entre 5,41 y 10,69 €/MWh; ideal para poner lavadoras y termos. Pero el auténtico filón se concentra en el mediodía: cinco tramos seguidos con tarifa negativa, algo que ya ha ocurrido 23 veces en lo que va de año, el doble que en todo 2023.
La caída se explica por un exceso de generación renovable –viento y sol– que coincide con la menor demanda industrial de festivos. Las centraes no pueden desconectarse al instante y ofertan a pérdidas para evitar el cero absoluto. El consumidor doméstico, si tiene contrato en el mercado regulado PVPC, se beneficia del desbarajuste: la factura se reduce en la franja de cocina y gana un pequeño crédito que compensa los picos vespertinos.

El truco de las 21:00 que nadie cuenta
Mientras tanto, el precio más caro –43,14 €/MWh– se cuela a la hora del prime time televisivo y del horno de muchos hogares. El salto no es casual: las plantas fotovoltaicas desconectan, el viento suele bajar y se encienden ciclos combinados a gas. El coste del combustible se transfiere directamente a la tarifa. Quien se impaciente y ponga la pava eléctrica en ese momento pagará ocho veces más que si espera a medianoche.
La media diaria, 7,6 €/MWh, es la segunda más baja del año, solo superada al 24 de febrero. Pero la cifra engaña: el 60 % del día cotiza por debajo de cero y otro 20 % por encima de 20 euros. El resultado neto para los hogares depende de cuánto hayan programado sus electrodomésticos. Un simple despertador en la lavadora puede marcar la diferencia entre recibir dinero o regalarlo.
