Un muerto tras el amistoso méxico-portugal: la grieta oculta del operativo 2026

La primera prueba de fuego del Mundial 2026 acabó con un cuerpo en el fondo del túnel 52 y un silencio incómodo en la mañanera. Claudia Sheinbaum celebró la «logística sin caos» mientras la Fiscalía levantaba los restos de Adrián Gómez, 27 años, que saltó del segundo nivel del estadio Ciudad de México y se estrelló contra la planta baja. El partido México-Portugal terminó 3-3; la cuenta de la noche mexicana, 1-0.

El operativo que funcionó… hasta que falló

Sheinbaum sacó pecho: cien mil coches nunca llegaron al anillo periférico. El plan era sencillo: deja tu auto en Cuemanco o Santa Fe, aborda un micro oficial y olvídate del volante. Funcionó. A las 19:00 hrs. las vialidades lucían despejadas, un milagro en la CDMX. «Imagínense la pesadilla sin esto», dijo la presidenta. Lo que no imaginó fue que, dentro del estadio, un chavo ebrio convertiría la fiesta en una tragedia de manual.

La Secretaría de Seguranza Ciudadana tiene el video: Adrián trepó la baranda del palco VIP, se tambaleó, agarró un poste y se fue al vacío. Cayó ocho metros. Los médicos del IMSS llegaron en 90 segundos; la reanimación duró 40 minutos. La hora de la muerte: 19:42. El partido arrancó 18 minutos después y la hinchada cantó «¡Sí se puede!» sin saber que alguien ya no podía.

Brugada en la sala de crisis y la necropsia que nadie pidió

Brugada en la sala de crisis y la necropsia que nadie pidió

Clara Brugada, jefa de Gobierno, abandonó la grada VIP y se metió al gabinete de seguridad del lunes. Allí, la orden fue clara: revisar cada tornillo, cada escalón, cada barranda. Sheinbaum prometió «ajustes» pero no dio detalle. La Fiscalía, mientras tanto, blindó el túnel 52, ordenó la necropsia de ley y ya analiza 36 cámaras. El expediente preliminar habla de «muerte accidental por traumatismo craneoencefálico» y alcohol en sangre de 1.2 gramos por litro. Doble del límite para manejar, pero nada que justifique un hueco sin reja.

El estadio Ciudad de México —rebautizado Azteca por los viejos— fue remodelado para 87 mil butacas. La FIFA exige barandas de 1.10 m y resistencia de 1 kN por metro. ¿Las cumplió? La pregunta flota en el aire como el eco de los cánticos que ya no escuchará Adrián.

El récord que nadie quiere batir

El récord que nadie quiere batir

En Sudáfrica 2010 murieron tres aficionados antes del primer silbatazo. En Brasil 2014, otro. En Rusia 2018, cero. La apuesta de la FIFA para 2026 es cero víctimas. México acaba de inaugurar su cuenta en negativo a 635 días del arranque. El amistoso sirvió para medir tiempos de traslado, identificar cuellos de botella y, de paso, para recordar que la seguridad no se improvisa con vallas y buena voluntad.

Sheinbaum cerró su intervención con un «lamentamos mucho» y la promesa de un informe técnico. Adrián Gómez ya no podrá leerlo. Su muerte es el primer rasguño en la seda del Mundial que viene. Y la advertencia: si no se revisa cada escalón, la fiesta terminará convertida en un funeral colectivo.