Un padre murió defendiendo a su hijo en una fiesta del asado que terminó en tragedia

Milton Rezuc llevaba veinte días enganchado a una máquina cuando su cuerpo dijo basta. La puñalada de 27 cm que le atravesó el estómago el 7 de marzo en Zapala no fue solo una herida: fue la factura por meterse entre un cuchillo y su hijo.

La noche en que el asado se volvió crudo

Eran las 3:12 de la madrugada. El Campeonato Nacional e Internacional de Asadores a la Estaca bullía de cerveza, guitarras y tiras de cuero. En el Paseo La Estación, K.F.M. —un nombre que ahora pesará en los papeles de la fiscal Laura Pizzipaulo— empezó a golpear al hijo de Rezuc y a su amigo. Nadie sabe si fue un roce, una mirada o la simple mezcla de alcohol y testosterona. Lo cierto es que Milton, 55 años, corrió a separar. El agresor sacó la cuchilla del carnicero y lo dejó tendido entre brasas y vino derramado.

La policía llegó rápido, pero la hoja ya había hecho su trabajo: lesión vascular y colon perforado. Rezuc quedó internado en estado reservado mientras Zapala seguía celebrando su fiesta de la carne. Dos días después, el juez Eduardo Egea le dictó prisión domiciliaria a K.F.M. por falta de celdas. El argumento: un mes con tobillera y visitas sorpresa de la patrol.

La autopsia que puede cambiar la carátula

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Ahora la fiscal Pizzipaulo espera el informe forense para decidir si sube la apuesta de “tentativa” a “homicidio”. El cuerpo de Rezuc descansa en la morgue judicial y su familia, en las redes, desahoga la bronca: “¡Cuánto dolor dejaste, tío querido!”, escribió una sobrina. Vecinos lo recuerdan como el tipo que enseñaba a los pibes a ensillar sin pedir nada a cambio.

El único detenido duerme en su casa mientras el pueblo del asado perfila su próxima edición. La pregunta que ronda entre los puestos de choripanes es si la tradición sobrevivirá al miedo. La respuesta, por ahora, se cocina a fuego lento.