Un perro desgarra el cráneo de un bebé de cinco meses en abanilla
El cráneo de un bebé de cinco meses fue desgarrado por las mandíbulas de un perro potencialmente peligroso el pasado sábado en un paraje rural de Abanilla, una zona límite entre Murcia y Alicante que ya acumula medio centenar de ataques similares en los últimos tres años.

La madre lo encontró en el suelo, ensangrentado
La familia buscaba al pequeño cuando escucharon los ladridos. Lo vieron tendido, con la cabeza abierta y el animal aún cerca. Sin perder un segundo, los padres lo llevaron al centro de salud de Pinoso. Desde allí, una ambulancia lo trasladó a la UVI del Hospital Doctor Balmis, donde ahora lucha por su vida con pronóstico reservado.
El perro, un ejemplar de raza peligrosa con chip y vacunas al día, está identificado y bajo custodia. La Guardia Civil investiga si la criatura estaba sola en el coche, en una hamaca o, simplemente, en brazos de alguien que perdió el control del animal. El caso ha sido secreto durante 48 horas: los servicios sociales han activado un dispositivo de protección infantil y la titular del juzgado de instrucción número 3 de Orihuela ha asumido la causa.
Lo que nadie cuenta es que Abanilla, un pueblo de 6.000 habitantes, lleva años reclamando un refugio de animales y más controles. El ayuntamiento solo cuenta con un contrato de recogida de abandonados que rara vez se activa. «Aquí hay más perros que personas en el campo», suelta un vecino que cría cabras en las mismas pedanías donde ocurrió el ataque. La cifra habla por sí sola: desde 2021, los servicios veterinarios han atendido 47 mordeduras graves, la mitad a menores.
Mientras, en el Hospital Doctor Balmis, los neurocirujanos pediatricos han tenido que reconstruir parte del hueso frontal del lactante. La rotura afecta a la duramadre y existe riesgo de infección. Si sobrevive, necesitará varias intervenciones de cirugía plástica y rehabilitación neurológica. La comunidad murciana ha activado un dispositivo de donación de sangre urgente: en 24 horas se han recogido 120 bolsas.
El dueño del perro, un vecino de la pedanía de El Garruchal, ha quedado en libertad con cargos. La Ley de Protección Animal de la Región de Murcia establece penas de hasta dos años de cárcel y la retirada definitiva del animal si se demuestra negligencia. Hasta ahora, el hombre solo ha declarado que «el perro nunca había dado problemas». La versión se desmorona: en 2022, otro vecino ya denunció a la misma mastín por perseguir a su rebaño.
La consejera de Salud, María Ángeles Palacios, ha anunciado una inspección de todas las licencias de tenencia de razas peligrosas en la comarca. «No vamos a esperar a que haya un muerto», ha dicho. La frase suena a epitafio en un pueblo que ya teme que el próximo ataque sea mortal. Porque, en el fondo, la historia se repite: un niño jugando, un perro suelto y una familia quebrada. El bebé de Abanilla lleva cinco días en coma inducido. Si despierta, tendrá que aprender a vivir con una cicatriz que le cruza la cabeza de oreja a oreja. La marca del animal. Y del abandono administrativo.
