Un petrolero ruso de 740.000 barriles rompe el bloqueo energético de cuba
El Anatoli Kolodkin atraca este martes en Matanzas con el aliento que le falta a Cuba: 740.000 barriles de crudo ruso que bastarán apenas para doce días de diésel. Es la primera gota que toca la isla tras tres meses de sequía petrolera y de apagones que han convertido la vida cotidiana en un ejercicio de supervivencia.
La cuenta regresiva empieza al desembarcar
El tanquero, sancionado por EE.UU. y Reino Unido, zarpó de Primorsk el 9 de marzo escoltado por una corbeta rusa hasta el Canal de la Mancha. Desde entonces navegó solo, cruzó el Atlántico y se metió en el Caribe como quien entra por la puerta de atrás de una fiesta a la que nadie quería invitarlo. Ahora, la refinería Camilo Cienfuegos —65.000 barriles por día de capacidad— y la vieja Ñico López —aún cicatrizando un incendio de febrero— tienen entre 15 y 20 días para convertir ese crudo en algo que haga arrancar autobuses, tractores y generadores.
La isla necesita 100.000 barriles diarios; produce 40.000 y el mundo le niega el resto. El gobierno de Trump firmó en enario una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a quien le venda petróleo a La Habana. La ONU lo calificó de “acción que vulnera derechos humanos”, pero los hechos son tozudos: desde febrero las gasolineras solo despachan gasolina con cupo y el diésel brilla por su ausencia. El litro se cotiza a 5.000 pesos en el mercado negro, casi un salario mensual completo.

Migajas para el sector privado
Mientras el Anatoli Kolodkin fondea, el sector privado ha recibido este año 30.000 barriles de combustible importado —1,27 millones de galones—, una cantidad que Omar Everleny resume con una sola palabra: “migajas”. Ni siquiera un petrolero mediano. Solo una décima parte, suficiente para que unos pocos taxistas y paladares digan que “algo hay”, mientras el resto de la economía se apaga.
El dilema ahora es político: ¿se reparte el diésel para que los buses lleven obreros a las fábricas o para que los generadores eléctricos mantengan encendidos los hospitales? Jorge Piñón, el gurú energético de la Universidad de Texas, avisa: “Con 250.000 barriles de diésel solo se alimenta la isla durante 12,5 días. Después, otra vez la misma pesadilla”.
La historia se repite. En 2022 fue México quien envió barcos. En 2023, Venezuela. Ahora es Rusa la que se juega su última carta en el Caribe. El Anatoli Kolodkin descarga hoy, pero la pregunta no es cuánto dura el crudo, sino cuánto aguanta Cuba sin que llegue el siguiente.
