Un swift negro sembró el pánico en derby: siete heridos tras embestir a los viandantes

Las campanas de la catedral de Derby aún no habían dado las diez cuando un Suzuki Swift negro se convirtió en proyectil humano. A las 21.30 horas del martes, Friar Gate —una calle llena de pubs y luces de neón— se llenó de gritos, cristales rotos y cuerpos tendidos sobre el asfalto. Siete personas heridas. Ninguna en riesgo vital. Un detenido: un hombre de 30 años, nacionalidad india, ya en celda.

La policía de Derbyshire se apresuró a calmar a la ciudad: «No hay amenaza continua». Pero lo cierto es que, en la primera hora tras el impacto, nadie sabía si se trataba de un accidente, un atentado o una pelea de酒吧 que se salió de madre. Los testigos hablan de un coche que «iba como una bala» por el carril contrario, sin frenar, sin dudar. Uno de ellos, Ryan Gibbs, camionero de 42 años, cuenta que vio «un cuerpo volando por los aires como si fuera un muñeco». Otro, una camarera de 19, aún tiembla cuando repite: «Parecía que el coche buscaba gente».

El conductor, arrestado en el acto

Los agentes llegaron en menos de tres minutos. El conductor, que no llevaba armas ni mostró resistencia, fue reducido y esposado sin incidentes. Fuentes policiales confirman que el vehículo, matrícula KS08 WZR, está a nombre de una empresa de alquiler de Birmingham. El algoritmo de tráfico de la ciudad ya había detectado exceso de velocidad en la misma zona dos horas antes, pero la multa no llegó a tiempo.

En el hospital Royal Derby ingresaron a tres mujeres y cuatro hombres, todos adultos. La más grave, una turista de 56 años, sufre fractura de fémur y politraumatismo. El resto, contusiones y luxaciones. La última actualización médica habla de «evolución favorable», aunque la sala de trauma aún mantiene dos ingresados en observación.

Derby, entre la incredulidad y el miedo

Derby, entre la incredulidad y el miedo

El alcalde, Chris Poulter, se presentó en la escena pasada la medianoche. Con la corbata deshecha y la voz ronca, prometió «transparencia total». Pero la pregunta que circula por WhatsApp y por los grupos de Facebook locales es otra: ¿por qué aquí y por qué ahora? Derby no es Londres; sus 250 000 habitantes se jactan de tener la tasa de delincuencia más baja del East Midlands. Anoche, esa seguridad se fracturó como el parabrisas del Swift.

La investigación, bajo el mando del detective superintendent Chris Rambé, apenas ha empezado. Los forenses pasarán el miércoles todo el día midiendo huellas de frenada y recogiendo restos de pintura. La policía pide vídeos de móviles y dashcams; en menos de doce horas ya han recibido 78 archivos. El juez de guardia ha autorizado un período de detención de 96 horas antes de formalizar cargos.

Mientras tanto, la calle Friar Gate vuelve a oler a cerveza y a fritura, pero la cola del kebab más popular tiene un silencio tenso. Nadie cruza la calzada sin mirar dos veces. En el escaparate de la tienda de música que da la esquina, alguien ha escrito con un dedo sobre el polvo: «¿Y si vuelve?». La frase, borrada esta mañana por el dueño, resume el pulso de una ciudad que anoche durmió con la luz encendida.