Uriarte vuelve al ataque: quiere un athletic más grande sin tocar su esencia
Jon Uriarte ha deseado este lunes lo que cualquier socio del athletic desea escuchar: un club más grande, más rico y más influyente, pero sin perder el alma que lo hace único en Europa. El expresidente, que dejó las oficinas de San Mamés en 2020, ha anunciado su regreso a la batalla electoral con un vídeo que huele a chambao y a nostalgia.

El hombre que devolvió las cuentas al verde vuelve a la carga
«Cuando llegamos, las cuentas daban vértigo», confiesa Uriarte mientras recuerda cómo encontró un club al borde del abismo financiero. Cuatro años después, presume de haber dejado las arcas saneadas: «Sin deudas, con dinero en el banco y varios ejercicios de superávit». La cifra habla por sí sola: el athletic pasó de perder 21 millones en la temporada 2018-19 a cerrar el último ejercicio con 35 millones de beneficios.
Pero el bilbaíno no viene solo a vender números. Viene a pedir el voto que le arrebató Aitor Elizegi en 2020, cuando su gestión parecía tocada por la varita de Midas. «Venimos con humildad y autocrítica», dice mientras asume errores que nunca detalló. Lo que nadie cuenta es que su candidatura llega en el momento más bajo de la actual junta, tras años de gestión marcada por la pandemia y la falta de títulos.
La fecha clave: el 8 de mayo. Las elecciones que decidirán el rumbo del club durante los próximos cuatro años. Uriarte, de momento, va solo. Los avales se pueden recoger hasta el 9 de abril, pero el expresidente ya ha empezado a tejer su red de contactos en los txokos y los campos de Lezama.
Su discurso es una mezcla de nostalgia y futurismo. Quiere un Athletic que «vaya por todas», pero sin tocar la filosofía del canterano. Quiere competir con los grandes de Europa, pero sin convertirse en un Manchester City de negro y blanco. «Siempre fiel a sus valores», repite como un mantra mientras los socios mayores asienten con la cabeza.
La pregunta que nadie se atreve a hacer: ¿cómo se hace grande un club que se niega a fichar fuera de su territorio? Uriarte tiene cuatro meses para encontrar la respuesta. Mientras tanto, San Mamés guarda silencio, esperando el siguiente capítulo de una historia que, como el propio club, parece escrita en bucle.
