Valladolid desafía el frío con la borriquilla más antigua de castilla
Cinco grados bajo cero y un cielo de cristal. A esa temperatura, la madera del siglo XVI cruje distinto. La Borriquilla —el paso más antiguo que se conserva en la península— ha salido de la iglesia de la Santa Vera Cruz a las 11:56 y Valladolid ha respondido con un muro de abrigos, bufandas y palmas que no dejaban ver el asfalto.
Una hermandad que nació cuando colón aún no había partido
La Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz lleva 525 años tallando el tiempo. Fundada en el convento de San Francisco —hoy solo un nombre en la Plaza Mayor—, sus estatutos tienen la misma edad que el primer mapa de América. El paso que portaban los costaleros este domingo es el único superviviente de los «pasos de papelón» del XVI: un armazón de madera que antes se vestía con terciopelo y ahora lo hace con la mirada de miles.
El recorrido, de 1,8 km, se ha visto obligado a desviarse por la calle Catedral: una ventana se desprendió en la madrugada y la policía cortó Arribas. Nadie resultó herido, pero el incidente ha obligado a los capataces a improvisar una subida que no estaba ensayada. Los niños —cientos, con palmas de plástico y carracas de madera— han seguido el giro sin inmutarse. Para ellos, la procesión es la primera asignatura de ciudadanía vallisoletana.

El olor a incienso que atraviesa la crisis
Mientras el arzobispo Luis Argüello bendecía desde el balcón de la Vera Cruz, el alcalde, Óscar Puente, observaba desde la Plaza Mayor. Entre ambos, la ciudad que ha perdido 12.000 habitantes desde 2010 ha llenado las aceras como si fuera un 14 de abril de los años 80. El dispositivo ha movilizado a 80 policías municipales y 40 voluntarios de Protección Civil, pero el verdadero cordón ha sido el de las abuelas que colocaban a sus nietos en la primera fila.
La cofradía, que viste túnica negra con bocamangas de encarte y capa de paño verde, cambiará el guante blanco por el negro el Viernes Santo. Entre medias, llevará a Jesús de Nazareth por las calles que una vez fueron de mercaderes de lana y ahora lo son de tiendas de fast fashion. La Borriquilla, tallada en 1599, ha visto pasar la peste, las guerras carlistas, la transición y la crisis del ladrillo. Este domingo ha visto a Valladolid entera, sin distancia social, reclamando su sitio en la historia.
La procesión ha terminado a las 13:47. El sol ya calentaba lo suficiente para que los nazarenos se quiten la capa. La ciudad ha vuelto al silencio, pero el olor a cera y romero se quedará en las losas hasta abril.