Verbeke desata la tormenta en la revuelta: «he perdido la cuenta de mis relaciones»
Natalia Verbeke entró al Teatro Príncipe Gran Vía como quien se mete en un jacuzzi: sin anestesia y con todo el mundo mirando. En menos de tres minutos dejó a David Broncano con la boca abierta y a la audiencia buscando el mando para subir el volumen.
La actriz argentina, acompañada de Ángela Cervantes para promocionar Lapönia –la comedia de David Serrano que rodaron en Bilbao haciendo pasar el Guggenheim por Rovaniemi–, respondió a la clásica preguntita sobre su vida sexual con una frase que ya corre por WhatsApp: «Soy una atleta sexual, te lo aseguro». Luego añadió la bomba: «He perdido la cuenta de mis relaciones en los últimos 30 días». Broncano, que ha entrevistado a ministros y a fenómenos de Internet, se quedó mudo. El silencio duró cuatro segundos, una eternidad en prime time.
La trampa del país vasco convertido en laponia
Mientras Verbeke levantaba temperatura, Cervantes tiró del hilo cinematográfico. Explicó que Lapönia –estreno 2026– no es una comedia romántica al uso; habla de magia, de fe y de «lo que pasa cuando la geografía miente». Para lograrlo, el equipo trasladó durante seis semanas a todo el equipo a Bilbao. «Nos pasamos el día rodando con abrigos de visón sintético y sudando como pollos», dijo entre risas. El truco: drones, luces led y un colorista noruego que convirtió el verde cantábrico en blanco ártico.
La anécdota tiene gancho porque España lleva años vendiendo Alicante por México o Almería por el Oeste americano, pero rara vez engaña a sus propios espectadores con un paisaje doméstico. «Si el público cree que está en Finlandia, habremos triunfado», apostilló Verbeke antes de volver al terreno erótico.

De los goya al rugby: la familia cervantes-verbete
La entrevista derivó hacia el premio Goya de Álvaro Cervantes, hermano de Ángela. «Él dice que el cine debe mirar a los que no se ven», señaló la actriz barcelonesa. Verbeke aprovechó para lanzar su propio manifiesto: «Y yo digo que el cine también debe hablar del placer sin culpa». Acto seguido reveló que su pareja es exjugador de rugby –«gente que te coge en brazos y te hace un placaje que te deja sin aliento»– y que entrenan juntos a las seis de la mañana. «Después de eso, ¿te crees que me voy a acordar de cuántos orgasmos llevo?»
La frase cerró el bloque y disparó las búsquedas de «Natalia Verbeke relaciones» en Google Trends. En menos de una hora, el clip superó el millón de reproducciones en YouTube. RTVE, que había adelantado La Revuelta para no competir con Masterchef, se llevó el premio de la noche: un trending topic que no necesitó política ni fútbol.
La lección es clara: cuando una actriz de 51 años habla de sexo sin rubor y una de 33 defiende el cine con oficio, el prime time deja de ser un simple escaparate para convertirse en espejo de lo que España ya no se atreve a decir en la sobremesa. La audiencia, entre el shock y la ovación, solo pidió una cosa: que el viernes repitan.
