Cartes, un refugio tranquilo en el corazón de cantabria

Al norte de España, donde el mar Cantábrico brama contra las costas verdes, se esconde un pueblo que atrae a aquellos que buscan escapar del calor estival. Cartes, un municipio de apenas 5.874 habitantes en la comunidad autónoma de Cantabria, es uno de esos oasis tranquilos. Aunque no tenga playa propia, su ubicación permite disfrutar de un día en la arena en la cercana playa de Tagle, a solo 25 minutos en coche.

Un casco histórico lleno de vida

El corazón de Cartes es su casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico en 1985. Pasear por sus calles empedradas es adentrarse en el tiempo, descubrir un patrimonio arquitectónico muy bien conservado que data de los siglos XV a XVIII. Las casonas montañesas, adornadas con escudos nobiliarios en sus fachadas, hablan de la importancia que tuvieron familias como los Bustamante, los Manrique y los Ceballos en la historia local.

El Camino Real, una vía de unos 500 metros que cruza el corazón del pueblo, es el lugar ideal para disfrutar de la esencia de Cartes mientras se contemplan sus edificios históricos y balcones repletos de flores.

Del románico a la gastronomía rural

Del románico a la gastronomía rural

Entre los atractivos culturales de Cartes destacan el Torreón, una antigua casa fortificada que recuerda el pasado medieval de la villa y se ha convertido en uno de sus símbolos, y la iglesia de Santa María de Yermo, considerada una de las mejores muestras del románico cántabro por su ábside semicircular y detalles escultóricos en la portada.

Para aquellos que prefieren aventurarse por la naturaleza, la Ruta de los Ocho Molinos es un recorrido que sigue antiguos molinos harineros situados junto a los cursos de agua, permitiendo conocer la importancia que tuvo la actividad molinera en la economía local durante siglos.

La gastronomía de Cartes es un homenaje a la tradición culinaria de Cantabria, con platos como el cocido montañés, elaborado con alubias blancas, berza y compango, carnes de vaca y embutidos artesanales, y quesos de alta calidad. El postre no pasa desapercibido, ya que se pueden encontrar sobaos pasiegos y quesadas, dos de los dulces más emblemáticos de la región.