Washington se tiñe de rosa: los cerezos florecen justo a tiempo para el 250º aniversario de ee uu
Las 3.500 flores Yoshino del Tidal Basin estallaron este jueves en un rosado tan intenso que obligó a cerrar varios accesos antes del mediodía. La floración, adelantada dos días respecto al promedio, coincide con la cuenta atrás para el 4 de julio de 2026 y convierte a Washington en el escenario natural de la nostalgia patriótica que vendrá.
La cifra habla por sí sola: 1,6 millones de personas ya han reservado hotel dentro del Beltway para ver los pétalos antes de que el viento los barra. El Servicio de Parques avisa: tienen cuatro o cinco días de vida, ni uno más. Bastará una tormenta de primavera para que los cerezos regalen al Potomac un alfombrazo rosado que nadie podrá pisar.
Tokio vuelve a regalar árboles 114 años después
En 1912 el alcalde Yukio Ozaki envió 3.000 ejemplares como desagravio diplomático. Ahora, la embajada nipona repite el gesto con 250 nuevos cerezos que se plantarán el 2 de abril, justo cuando se cumplan 250 años de la Declaración de Independencia. El traslado se hará en barcazas militares siguiendo la ruta que recorrieron los marines en 1945, un guiño que nadie en el Departamento de Estado se atreve a desmentir.
El regalo no es gratis. Japón negocia con el Tesoro la exclusividad de los fuegos artificiales del 4 de julio: pirotecnia de compañías japonesas y música de Joe Hisaishi en lugar de Sousa. El Consejo de Seguridad Nacional lo estudia. La floración se vuelve moneda de cambio.

Stumpy ya no puede abrazarse, pero corre en bici
El cerevo tullido que se hizo viral por su tronco retorcido fue talado el invierno pasado. Solo quedan clones en vitro que crecen en un invernadero de Maryland. El domingo 30 se celebra la primera Stumpy Paddle-Boat Race: botes de pedales pintados de rosa recorren 800 metros en su honor. La inscripción cuesta 45 dólares y ya hay lista de espera. Las reglas prohiben tocar el agua con las manos: «Así nadie robe un pétalo», dice la organización.
Mientras tanto, la Guardia Nacional de Mississippi monta checkpoints en Ohio Drive. Detectan drones y confiscan selfie sticks de más de un metro: arma potencial contra los pétalos, según el parte diario. El cuerpo de reserva repite el mismo chiste: «Venimos a proteger la floración, no a la gente».
La última vez que Washington respiró tanto expectación fue en 1976, durante el bicentenario. Entonces, los árboles tenían 64 años. Ahora, los más viejos doblan la edad y los más nuevos ni han florecido. Dentro de cuatro días, la ciudad volverá a ser solo mármol y concrete. Pero mientras los pétalos aguanten, el capital se siente capital del mundo. Y eso, en este país, solo ocurre una vez cada cien años.
