Wiebes sella en wevelgem su triciclo de oro con el sprint más frío del año

Lorena Wiebes no corrió, se deslizó. En 135,2 km de viento cortante y ladridos de cadena, la holandesa de SD Worx escribió su nombre tres veces seguidas en la piedra de Wevelgem sin que nadie pudiera ni rozar la tinta. 3h 32' 22'' a 38,4 km/h de media: números de órbita, no de carretera.

El ataque que ya era una sentencia

El segundo paso por el Kemmelberg fue el momento en que el pelotón se partió en dos mitades: la que soñaba y la que pedaleaba. Wiebes apretó el puño sobre el puño, dejó atrás a Balsamo y a las ilusiones de un grupo de ocho, y arrastró consigo a cuero y a voluntades. Fleur Moors, Karlijn Swinkels, Chabbey y Gasparrini subieron al tren sin billete de vuelta.

A 4 km de meta, Gasparrini probó el golpe de timón. Una vez. Dos. La rueda delantera tembló, pero la mirada de Wiebes ni se inmutó: «Estoy en la butaca, vosotras en el sofá». Nadie volvió a atacar. El sprint fue una formalidad vestida de fuga.

El dato que duele

El dato que duele

En los Campos de Flandes, la clásica que antes se llamaba Gante-Wevelgem, solo cinco mujeres han logrado el «hat-trick» en la era moderna. Wiebes lo consigue a los 27 años, con la frialdad de quien firma una lista de la compra. La próxima vez que la vean por delante, la rivalidad se medirá en centésimas y en miedo.

Wevelgem ya no es un pueblo, es un dominio. Y la reina no ha dicho su última palabra.