Xavi pascual enciende al barça: 'esta semana nos da oxígeno para los títulos'

El Palau Blaugrana respiró al unísono cuando el cronómetro marcó el 97-91 final. No fue solo una victoria ante el Unicaja; fue la confirmación de que el barça de Xavi Pascual ha dejado de tambalearse y empieza a mirar de frente a los dos títulos que aún puede tocar. «Estamos sacando carácter y ganando confianza», sentenció el técnico, con la voz ronca de quien ha pasado semanas diseccionando errores en vídeo.

La semana que devolvió la fe

Tres partidos, tres triunfos. El balance parece simple, pero encierra un antes y un después en la temporada azulgrana. Hace apenas diez días, el equipo llegó al límite de la quemazón: derrotas fuera de casa, rotaciones forzadas y un vestuario que empezaba a escuchar críticas desde dentro. Pascual lo sabía y apostó por micro-ajustes: más minutos para Vesely como referencia interior, Brizuela desmarcándose desde el 2-3 y presión a la salida del balón rival. El resultado: 18 y 17 puntos respectivamente este domingo, y una remontada de 0-8 en el 33′ que dejó KO al Unicaja.

Lo que nadie cuenta es cómo se gestó esa arreón. Con 77-77 en el marcador, Pascual señaló una jugación, gritó «¡sin concesión!» y dio paso a un Higgins que hasta entonces llevaba 2/8 en triples. El base anotó cinco puntos seguidos, el Palau explotó y el entrenador dejó de morderse la bufanda. «Los partidos van como van, pero hay que afrontarlos con intensidad», dijo después, como quien justifica un cambio de vocación táctica en caliente.

El calendario, un enemigo aliado

El calendario, un enemigo aliado

A partir de ahora, cada semana será una final adelantada. El barça visita este miércoles la pista del Valencia Basket con la necesidad de proteger la cuarta plaza –la última que da factor cancha en cuartos– y cuatro días después recibe al Real Madrid en un clásico que puede dejar al vencedor colíder. Pascual ya trabaja con hojas de cálculo abiertas: «Intento planificar el minutaje, pero el balón decide». Traducción: sabe que la Champions de la FEB no perdona rotaciones profundas y que la Euroleague acecha con unos octavos de final que empiezan en menos de un mes.

La clave, según el propio técnico, está en la grada. «En los tres partidos en casa la afición ha sido sensacional. Sentirnos arropados nos da un plus cuando las piernas flaquean». El dato habla por sí solo: el barça suma 7-1 en el Palau desde que se abrió la vuelta de la Liga Endesa y solo ha perdido un cuarto de los últimos 32 disputados en su pista. Si mantienen esa estadística, el título está a su alcance.

Un vestuario que deja de mirarse al espejo

El gesto final de Pascual fue el más revelador. Tras el partido, pidió a sus jugadores que no celebraran en el túnel de vestuarios. «Guardemos la gasolina», les dijo. Vesely asintió con la toalla sobre la cabeza; Brizuela se abrochó la chaqueta como quien entiende que la fiesta grande aún no ha empezado. El barça no ha resuelto todos sus problemas –sigue siendo el equipo que más pérdidas concede en transición (14,3 por partido)– pero ha recuperado la certeza de que puede ganar incluso cuando el rival empareja el marcador.

La frase que quedó en la sala de prensa fue escueta y sin aditivos: «Esta semana nos da oxígeno». Oxígeno para soñar con la doble corona, sí, pero también para que un vestuario que se miraba al espejo empiece a mirar el trofeo. El cronograma no da tregua: miércoles en Valencia, domingo contra el Madrid y, en medio, la certeza de que el carácter ya no es un intangible, sino un bien tangible que se mide en victorias consecutivas. El barça respira, y eso, en plena primavera del baloncesto, es casi tanto como ganar.