Yuanjie se dispara 846 % y ya roza a moutai en la bolsa china

Shangháí amaneció con un nuevo gigante tecnológico en la cabeza de sus pantallas bursátiles: Yuanjie Semiconductor Technology, el fabricante de chips láser para redes ópticas, ha multiplicado por nueve su cotización en doce meses y se coloca a sólo 316 yuanes de desbancar al mítico licor Kweichow Moutai como valor estrella de la China continental.

La acción cerró ayer en 1.100,11 yuanes (159,16 dólares), un precio que ya forma parte del club de los cuatro dígitos, hasta ahora exclusivo de Moutai y del diseñador de chips de IA Cambricon. La capitalización roza los 13.700 millones de dólares, una cifra que parece desproporcionada para una empresa que facturó menos de 300 millones el año pasado, pero que los analistas justifican por un margen bruto del 71 % en el negocio de centros de datos, el más goloso del ecosistema de inteligencia artificial.

El salto de zhang xingang del laboratorio al nasdaq chino

Zhang Xingang, fundador y aún CEO, llegó a Shangháí en 2013 con la idea de convertir la luz en el nuevo cobre. Había dejado atrás los cables de Lumentum y Source Photonics tras pasar por la Universidad Tsinghua y el sur de California. Su apuesta: láseres de 100 Gbps que sustituyeran el envejecido cableado de cobre en los backbones de 5G y en las granjas de GPUs que alimentan a los grandes modelos de IA. El merca dio la razón: en 2025 los centros de datos ya aportan más ingresos que la división histórica de telecomunicaciones.

El saldo es una empresa que ni siquiera necesita presentar beneficios para seducir al inversor. Yuanjie cerró 2025 en verde después de tres ejercicios en rojo, pero lo que cuenta es el futuro: la compañía ha anunciado que explorará un segundo listado en Hong Kong, un movimiento que suele preceder a ampliaciones de capital destinadas a nuevas plantas de wafers de fosfuro de indio, el material que permite empaquetar más láseres por milimetro cuadrado.

El silicio se queda corto y la luz se impone

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El secreto no es sólo el dinero. Es la física. Cada rack de IA genera hasta 30 kW de calor; los cables de cobre se derriten literalmente cuando se intenta mover un terabyte por segundo. La solución es convertir la información en fotones. Yuanjie envía láseres por fibras de vidrio a 400 Gbps y promete 800 Gbps en 2026. La competencia —Lumentum, II-VI, Broadcom— también lo intenta, pero la ventaja de Yuanjie radica en que fabrica en Xian, donde los sueldos de un ingeniero son la mitad que en Silicon Valley y el gobierno subsidia cada máquina de epitaxia.

Los analistas de South China Morning Post calculan que el mercado de chips ópticos crecerá un 25 % anual hasta 2028. Si la predicción se cumple, Yuanjie podría duplicar de nuevo su facturación y colocarse entre los tres primeros proveedores mundiales. La acción, dicen los más optimistas, aún tiene recorrido: 1.500 yuanes no son una quimera si se compara con los múltiplos que paga Wall Street por empresas de semiconductores con menos margen y más deuda.

La fiebre por la IA ya ha creado varios unicornios efímeros. Yuanjie, al menos, tiene fábricas, patentes y clientes que pagan. Eso no garantiza eternidad, pero sí le da un asiento en la mesa donde se reparte el futuro del internet que viene. Mientras tanto, Zhang Xingang sigue sin conceder entrevistas: prefiere que hable el precio de su acción. Y, por ahora, la cifra grita más que cualquier titular.