Zelenski pide tregua por semana santa y se abre a dialogar en cualquier mesa que no le hinche el brazo

Volodimir Zelenski ha lanzado este lunes una propuesta que suena a órdago y a súplica al mismo tiempo: un alto el fuego para la Semana Santa, con tal de que no le pidan que entregue ni un centímetro de Ucrania ni un ápice de dignidad. «Cualquier formato sirve, pero que no toquen la soberanía», ha advertido ante la prensa en Kiev, donde el aire todavía huele a pólvora y a promesas rotas.

La condición que no se negocia: dignidad a cambio de paz

El mandatario ha dejado claro que la palabra «tregua» no implica rendición. «Estamos dispuestos a apoyar la reunión en Suiza, Turquía o donde sea, menos en Moscú o Minsk», ha dicho, descartando de golpe los territorios que considera extensiones del Kremlin. La frase ha caído como una losa en la mesa de los analistas, que ven en la exclusión de Bielorrusia una patada diplomática a Lukashenko, el hombre que facilitó el paso de tanques rusos en 2022.

La propuesta llega cuando el canal diplomático parece un tubo de escape atascado. Las conversaciones bilaterales con Estados Unidos en Florida han dejado más titulares que avances, y Zelenski lo sabe. «No estamos en un callejón sin salida, pero el mapa se está volviendo pequeño», ha reconocido, en una metáfora que resume el espacio que le queda a Ucrania para maniobrar sin tropezarse con la OTAN, Irán o la próxima mesa electoral estadounidense.

El fantasma de la tregua rota de 2023

El fantasma de la tregua rota de 2023

El precedente pesa. El año pasado, Putin declaró unilateralmente una pausa pascual que duró 30 horas y que ambos bandos acabaron usando para reagrupar tropas y canjear prisioneros. Los bombardeos regresaron con la misma puntualidad que las campanas de resurrección. «Entonces intercambiamos cuerpos, ahora queremos intercambiar silencio», ha admitido un asesor presidencial que prefiere no ser citado. La diferencia, según fuentes de la Rada, es que esta vez Kiev exige supervisores internacionales con satélites y drones, no con cuadernos y buenas intenciones.

En la lista de posibles sedes sobresale Estambul, donde el olor a café fuerte y a pactos a medias todavía impregna el palacio Dolmabahçe. Pero la clave no es el lugar, sino el calendario: la Semana Santa ortodoxa cae el 5 de mayo. Más de 60 000 soldados ucranianos han muerto desde la invasión; cada día que se alarga la guerra suma 20 nuevos nombres a la lista, según datos filtrados por el Ministerio de Defensa.

Zelenski ha cerrado su intervención con una frase que no admite réplica: «Nos sentaremos donde sea, pero nos levantaremos con nuestro mapa intacto». Tras él, los periodistas han guardado silencio. El eco de la última explosión lejana ha acabado de responder por ellos.