Zelenski sella con bulgaria un pacto de 10 años que blinda a ucrania de la próxima guerra del gas

Kiev ya no espera a los aliados occidentales para cubrir sus flancos. Volodímir Zelenski rubricó este lunes un acuerdo de seguridad de diez años con bulgaria que incluye cohetes Patriot, drones letales y un nuevo corredor de gas para 10.000 millones de metros cúbicos anuales. El mensaje es claro: si Moscú cierra el grifo, Ucrania tiene plan B y ese plan pasa por Sofía.

El corredor que desactiva el chantaje energético de moscú

La pieza energética es la gran sorpresa del pacto. Zelenski y el primer ministro búlgaro, Andrey Gyurov, diseñaron el llamado Corredor Vertical de Gas, una tubería de 1.400 km que conectará Grecia, bulgaria, Rumanía, Moldavia y Ucrania, con ramas satélite a Hungría y Eslovaquia. El objetivo: sustituir antes del invierno de 2025 los suministros rusos con gas natural licuado procedente de los terminales griegos de Alexandroúpolis. La cifra habla por sí sola: 10.000 millones de metros cúbicos cada año, el 30 % del consumo ucraniano previo a la invasión.

La clave técnica está en la interconexión reverse-flow que permitirá a Sofía bombear GNL hacia el norte sin depender de la red tradicional controlada por Moscú. Bulgaria ya ha destinado 250 millones de euros a duplicar la capacidad del punto de intercambio de Komotini y construye un nuevo compressor en Kardzhali que elevará la presión hasta 70 bar, suficiente para cruzar los Cárpatos en pleno enero.

Patriot y drones: la línea de montaje que nadie quiere ver

Patriot y drones: la línea de montaje que nadie quiere ver

Pero el acuerdo no es solo tuberías. Gyurov confirmó la entrada de Bulgaria en el programa PURL, la lista de compras secretas que Ucrania maneja con fondos de la UE para adquirir misiles Patriot a Estados Unidos. Sofía aportará 150 millones de euros anuales hasta 2027, dinero que se traducirá en al menos dos baterías completas antes de la próxima oleada de drones shahed.

La parte más oscura del trato se firmó en la sede de Ukrspetsexport, la agencia de exportación de armamento ucraniana. Allí, técnicos búlgaros y ucraninos cerraron el protocolo SAFE, el mecanismo europeo que permite la coproducción de armamento fuera del control parlamentario. Resultado: una línea de montaje conjunta de drones kamikaze PD-2 en Plovdiv con capacidad para fabricar 500 unidades al mes y estación de guerra electrónica integrada. La primera remesa está prevista para octubre, justo cuando Rusia suele intensificar los ataques a la red eléctrica.

La ironía es brutal: Bulgaria, país que aún recibe gas ruso por TurkStream, se erige ahora en puente energético y militar anti-Moscú. Gyurov lo resume sin anestesia: «La seguridad de Ucrania es la seguridad de Bulgaria porque el próximo objetivo de Putin está en la península balcánica». Zelenski añade la hora: «Nos quedan 180 días antes de que empiecen los bombardeos de invierno. Con este corredor y estos misiles, el frío ya no es una arma».